Pensamiento

Uno de los paradigmas enarbolados por el régimen de Cuba en su publicidad exterior es el de su sistema escolar. Bajo el título universal de “derecho a la educación”, motivo es exaltado por una propaganda oficial mundialmente difundida, en especial en los medios académicos. El tema de la universidad es vigorosamente destacado, uniéndosele siempre al prestigio histórico ganado por nuestra institución desde mucho antes de que el actual gobierno llegara al poder. Sin embargo, la contradicción entre el discurso sofista y una realidad donde se consagra, racionaliza y aún canoniza la violencia frente a la mínima pretensión de verdadero derecho, se hace cada vez más evidente. Cansado el pueblo de monolitismo político e inmovilismo nacional, una conciencia crítica contestataria va  emergiendo en todos los estratos sociales, sobre todo en su juventud. En nuestros días, se hace cada vez más actual y acuciante la necesidad de una recuperación de la conciencia histórica nacional. Es imprescindible volver a lo que han sido nuestras aspiraciones, luchas y realizaciones, a cómo se ha planteado el pensamiento ante nuestra problemática, y a lo que ha sido la experiencia práctica a través de las generaciones. Cada una de éstas, en su momento, trató de aportar lo mejor de sí a la conformación del destino común. Así, dentro de esa herencia, se inscribe el derecho a la autonomía universitaria, bien ganado y mejor ejercido a través de nuestra historia nacional.
Cuando de esto hablamos, si bien hemos de referirnos primordialmente a la Universidad de la Habana, no excluimos a los demás centros de altos estudios, más tardíamente fundados, que no dejaron de aportar su generoso esfuerzo a la redención nacional. Universidad, pues, decimos de una función social que se consagra especialmente en los centros de altos estudios humanistas.

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