Armando López desborda Instituto Cervantes con su conferencia ‘Boleros prohibidos’

Para los que dicen que el bolero pasó, la conferencia Boleros prohibidos, de Armando López, desbordó el viernes el Instituto Cervantes de Nueva York.

Los amantes del género acudieron al auditorio del Cervantes desde el Bronx, Queen, Stanten Island, hasta de Nueva Jersey y Connecticut. Entre los asistentes estuvieron Javier Rioyo, presidente del Instituto Cervantes de Nueva York, Manuel Castedo, presidente del Centro Cultural Cubano de Nueva York, profesores de la universidades de Columbia y NYU, y músicos y alumnos de escuelas de música.

Fuente: DDC

La institución colocó sillas en los pasillos y un numeroso público ni siquiera consiguió entrar.

Boleros prohibidos ofrece un recorrido por la universalidad del género cubano y cuenta con vídeos de Orlando Contreras, Vicentico Valdés, Panchito Riset, La Lupe, La Freddy, Blanca Rosa Gil y Osvaldo Farrés, entre otros.

López condujo al público “a los años 20, hasta los quioscos de la Playa de Marianao, donde abrazados a la mulatona complaciente, los bailadores pedían al cantante sonero algo romántico, dando lugar así al bolero-son”, señaló.

El colaborador de DIARIO DE CUBA disertó sobre cómo el bolero se apareó con el mambo (Benny Moré), la rumba (Celeste Mendoza), el danzón (Barbarito Diez) y con la ranchera (Javier Solís).

López habló de boleros y clases sociales: “No era el mismo bolero el que cantaba Olga Guillot en el lujoso cabaré Tropicana, que los bolerones cantineros, de los Orlando Vallejo y Contreras, Ñico Membiela o Daniel Santos, que sonaban en las vitrolas de los bares y bodegas de La Habana, bolerones arrabaleros que cantaban pasiones, celos, infidelidad”.

Contó como las disqueras cubanas Gema, Panart y Puchito competían a ritmo de bolero con las americanas Columbia y MGM, y como la revolución, en su prisa por crear su propia lírica (la Nueva Trova), acusó al bolero de pesimista y decadente, y lo retiró de la radio.

Olga Guillot fue de las primeras en marcharse de Cuba (1961). Boleristas de la talla de Blanca Rosa Gil, La Lupe, Orlando Vallejo, Rolando Laserie, Ñico Membiela, Fernando Albuerne, Celio González, por solo citar unos pocos, se marcharían. El bolero fue prácticamente aniquilado y, con él, la bohemia de las noches habaneras. Frente a los cabarés ya se comenzaban a cavar trincheras, recordó el periodista.

Entre los asistentes estuvo el compositor y saxofonista Paquito D’Rivera, que calificó la conferencia de “interesantísima”.

“Ya esta es la tercera o cuarta vez que asisto a estas imperdibles veladas musicales que organiza Armando. Si está al alcance de mi ocupada agenda, de ser posible cancelaría, o al menos pospondría, cualquier otra actividad para irme a escuchar a este ilustre y avispado hijo de Santa Clara. Créanme que vale la pena”, señaló el músico en declaraciones a DDC.

Armando López también recibió el viernes 27, y en conmemoración del nacimiento de José Martí, un homenaje de Brian Stack, alcalde de Union City y senador por Nueva Jersey, y de los comisionados de la segunda ciudad del exilio cubano.

Los dirigentes le homenajearon por la labor cultural que realiza en la región.

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