Sale a la luz documento con detalles del caso Gross.

Por Juan O. Tamayo.
Un subcontratista del gobierno estadounidense que cumple una condena de 15 años en Cuba introdujo tres teléfonos de satélite, tres computadoras laptop y 13 teléfonos Blackberry a la isla, según un documento judicial.Alan P. Gross entregó los equipos a sinagogas en La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba para que los judíos pudieran eludir el control del gobierno sobre internet, señaló el documento.Gross no dijo a los beneficiarios que un programa del gobierno de Estados Unidos prohibido en Cuba había pagado por los equipos, indicó el documento, y se valió de dos judíos estadounidenses para introducir parte del equipo sin que ellos supieran lo que llevaban.La administración del presidente Barack Obama ha urgido repetidas veces a Cuba para que libere a Gross como un gesto humanitario. Cuba ha dicho que quiere un gesto similar de parte de Estados Unidos hacia cinco espías cubanos convictos en Miami como parte de la Red Avispa.

El documento, que al parecer se trata de la sentencia judicial del tribunal que encontró culpable a Gross de acciones “contra la independencia o la integridad territorial” de Cuba, fue publicado por primera vez la semana pasada por el blog Café Fuerte, de Miami.El abogado de Gross en Washington, Peter J. Kahn, dijo que el documento no mostraba evidencia alguna de que Gross estuviera llevando a cabo acciones subversivas contra el gobierno cubano, pero se negó a confirmar su autenticidad.El documento de 18 páginas, que resume las pruebas contra Gross, de 62 años, un especialista de asistencia humanitaria de Potomac, Maryland, reveló por primera vez algunos de los detalles de su caso, pero dejó muchas preguntas sin respuesta.Gross hizo cinco viajes a Cuba en el 2009 como parte de su contrato por $258,274 con Development Alternatives Inc., radicada en Maryland, la que a su vez tenía un contrato con la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) para llevar a cabo programas de ayuda a la de la democracia en Cuba, según el documento judicial.Cuba ha considera ilícita la cooperación con los programas de USAID, diciendo que están concebidos para derrocar su gobierno. Funcionarios de Washington afirman que ellos solamente ayudan a activistas pacíficos, pero que son “discretos” para evitar las represalias cubanas.El documento señaló repetidas veces que los teléfonos satelitales eluden los controles gubernamentales y son difíciles de detectar. Los servicios de internet en Cuba están censurados, son lentos y caros.Gross entregó los teléfonos de satélite, del tamaño de un libro, las laptops, routers de Wi-Fi y otros equipos de comunicaciones a las tres sinagogas para darles acceso independiente a internet, añadió el documento.Pero él declaró los teléfonos de satélite como módems a su llegada a La Habana, y dijo a algunos de sus beneficiarios que los equipos habían sido donados por la comunidad judía de Estados Unidos, según el documento judicial.Gross cooperó con los investigadores cubanos, y dos memorias flash USB confiscadas cuando fue arrestado el 3 de diciembre del 2009 contenían información que detallaba en parte sus actividades en Cuba, añadió el documento.
Se alega que, durante una visita en el 2004, entregó una cámara de video a José Manuel Collera, entonces un destacado masón quien declaró el año pasado que había sido un agente de la inteligencia cubana desde el 2000. El documento judicial no dio más detalles de este viaje a Cuba, desconocido previamente.Gross entregó la cámara a nombre de la Fundación Panamericana de Desarrollo (PADF), la cual recibe fondos de USAID para sus programas con Cuba. La PADF es considerada como una entidad de la Organización de Estados Americanos (OEA), de 34 países, aunque es técnicamente independiente.Marc Wachtenheim, entonces jefe de los programas con Cuba de PADF, pagó a Gross $5,500 por comprar un teléfono de satélite, una laptop y un teléfono celular en el 2007, agregó el documento judicial, que no especificó si Gross había viajado a Cuba ni si los equipos habían sido entregados ni de qué manera.Wachtenheim, ahora con su propia compañía, dijo que no podía hacer declaraciones sobre su trabajo en PADF pero criticó el encarcelamiento de Gross como injusto y defendió los programas para Cuba.“Darle una laptop a alguien no es un crimen en ningún lugar del mundo civilizado, y sólo se castiga en países tales como Corea del Norte, Irán y Cuba”, escribió en un correo electrónico a El Nuevo Herald.Gross fue contratado en el 2008 por Development Alternative Inc. para establecer las tres redes Wi-Fi en Cuba. Y el 30 de marzo del 2009 hizo el primero de sus cinco viajes a Cuba ese año, según el documento.No se aclara cuándo las actividades de Gross llamaron la atención de las autoridades cubanas. Pero si no fue a través de Collera, esos cinco viajes lo hubieran hecho sospechoso. Solamente los cubanoamericanos y algunos grupos organizados, no individuos, podían visitar legalmente la isla en el 2009.Los documentos confiscados de Gross señalaron repetidamente que su trabajo era riesgoso, y en un momento advirtió que si los teléfonos de satélite eran descubiertos “eso llevaría a la confiscación de los equipos y el arresto de sus usuarios”.Kahn alegó, no obstante, que el documento “es una confirmación más de lo que hemos estado diciendo todo este tiempo: que las autoridades cubanas no pueden señalar ninguna acción […] con objeto de derrocar a su gobierno.Lo único que este documento prueba es que el programa deUSAID fue lo que se llevó a juicio en Cuba”, añadió.

Fuente: El Nuevo Herald

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: