La primicia del derrumbe en La Habana tiene autor y sitio.

Por Miguel Saludes.
El derrumbe de un edifico familiar ocurrido en La Habana el pasado 17 de enero encontró espacios en varios noticiosos internacionales. Medios hispanos de Estados Unidos y Radio Televisión Española han seguido el hilo de la ttragedia que costó la vida a cuatro personas y dejó a otras con heridas. Un hecho que no pasó desapercibido a pesar de que coincidió con el naufragio del crucero italiano Costa Concordia, una catástrofe de mayor envergadura.
Dadas las condiciones en que se encuentran la mayoría de las edificaciones en la capital cubana los derrumbes con estas connotaciones trágicas no deberían ser una sorpresa. No es impredecible el riesgo que corren los habitantes de centenares de inmuebles en una ciudad a la que ya en los años ochenta se le llamaba San Lázaro por la cantidad de puntales de madera que se erigían en su entrono sirviendo de apoyo a innumerables balcones y fachadas.

Puede decirse que gracias al aporte maderero de la Unión Soviética muchos de estos edificios se mantuvieron más o menos en pie hasta la fecha. Los resultados son estos “accidentes”, como aparece tipificado el derrumbe en la descripción oficialista de la prensa cubana. Retomando el adagio que dedicaba un viejo capitán de la marina mercante en Cuba para aludir al mal estado de algunos de sus barcos, se puede decir que si no ha habido mayores desdichas en La Habana es porque Dios era habanero y habitó en una esas trampas mortales de concreto en la que la gente, sin otras opciones, porfía en vivir con el peligro siempre latente de la catástrofe.
Si bien la noticia del desastre recibió la atención de destacadas agencias de prensa extranjeras la primicia noticiosa la tuvo Cubanet. La página electrónica de la prensa independiente cubana colocó con prontitud el trabajo enviado por el periodista Augusto César San Martín. Este acompañó su artículo con fotos del sitio siniestrado, hechas apenas dos horas después de verificarse el desplome, ocurrido a las 9 y 45 de la noche. El trabajo de San Martín aparece documentado con imágenes tomadas entre las últimas horas del 17 y el comienzo de la madrugada del 18 de enero. Ni siquiera el diario Granma, cuya sede está cercana al lugar de los hechos como bien señalara Augusto César en su artículo, publicó en caliente nada sobre lo ocurrido. Los lectores del rotativo partidista tuvieron que leer la noticia en sus páginas casi día y medio después del acontecer el evento. Diferencia que merece ser señalada a favor de Juventud Rebelde que se adelantó a su alter ego ideológico y publicó la noticia el 18.
Los medios foráneos que difundieron el hecho omitieron hacer referencia de la fuente donde apareció la exclusiva, casi al instante de producirse. Tampoco dieron crédito al que la dio a conocer mucho antes que la prensa oficial. Las imágenes divulgadas en las cadenas extranjeras fueron las del Noticiero Nacional de Televisión de Cuba. La voz de unos de sus conocidos presentadores podía escucharse de fondo. Un detalle a destacar porque en la capital cubana existen varias agencias de prensa autorizadas, con mayores posibilidades de movilidad y recursos. A pesar de ello sus colegas menores, a los que algunos suelen mirar con desdén, consiguen la ventaja noticiosa y la circula rápidamente. La instantánea lograda por Augusto César no ha sido la única que se acredita la prensa no reconocida en Cuba en sus largos años de faena. Desde su fundación en 1995, y aún antes por el desempeño del inspirador Pablo Reyes, los periodistas independientes han conseguido captar el impacto de no pocos acontecimientos que tal vez sin su participación hubieran pasado inadvertidos, ahogados por la censura y la desidia. Por citar algunos vale recordar el reporte de las explosiones ocurridas en varias instalaciones turísticas de la capital cubana. Omar Rodríguez Saludes y Luis López Prendes, cada uno por su cuenta, llevaron en directo estos sucesos a la opinión pública. No fueron los únicos. Efrén Martínez Pulgarón, Jorge Olivera, Lázaro Rodríguez Torres, Claudia Márquez Linares, Mercedes Moreno, se destacan entre muchos. Favorecidos por la fortuna de estar en el lugar y en el momento preciso, tuvieron la intuición de la noticia y el valor para darla a conocer a despecho de las consecuencias. Algo que parece fallar en corresponsalías extranjeras y en particular a la prensa nacional dominada por el peso de la censura oficialista. Augusto César Vázquez pone en relieve la importancia de una prensa autónoma que asuma el rol informativo en todas sus dimensiones y consecuencias en un momento particular de la historia cubana. En este tiempo adverso los periodistas independientes han hecho un aporte vital no siempre valorado, que debe ser reconocido. Un esfuerzo merecedor del respaldo total que garantice su continuidad en la etapa que se avecina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: