Impronta de Cuba en Estados Unidos.

Por Miriam Leiva.
Cuba y Estados Unidos han estado vinculados desde sus nacimientos. En 1513, hace casi 500 años, Juan Ponce de León llegó a explorar la actual Florida, y en 2015 se conmemorarán 450 años de la fundación de la primera ciudad en territorio norteamericano por Pedro Menéndez de Avilés, ambos españoles procedentes de Cuba. Cuando en el siglo XIX la isla era una colonia de España, realizaba su comercio fundamentalmente con Estados Unidos.
En aquella primada población de San Agustín, el Padre Félix Varela, quien comenzó a forjar la cubanía, desarrolló gran parte de su obra hasta su fallecimiento, y José Martí vivió la etapa de mayor creación intelectual y patriótica en Nueva York. Después de 1898 y durante la naciente república de 1902 se perfilaron nexos, no siempre felices, que fueron entrelazando nuestros caminos. A partir de 1959, la ruptura abrupta de las tradicionales relaciones políticas, económicas, culturales y otras, propició incluso choques armados indirectos; mientras el embargo económico aún prevalece. Sin embargo, los cubanos han sido acogidos en Estados Unidos y los pueblos de ambas riberas del Golfo de México han continuado su amistad.

El mes de la Herencia Hispana del 15 de septiembre al 15 de octubre nos estimula a pensar sobre la acogida y las oportunidades recibidas por nuestros compatriotas en Estados Unidos. Esta celebración empezó a escala nacional en 1968 durante una semana, elegida para que coincidiera con las conmemoraciones del Día de la Independencia en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua el 15 de septiembre; México el 16 de septiembre y Chile el 18 de septiembre. En 1988, el presidente Reagan aprobó la ley que extendió la conmemoración al período actual.
Segun datos del Censo de 2010, de los 308,7 millones de habitantes de Estados Unidos, 50,5 millones, el 16 %, son hispanos, mientras más de 1,8 millón tienen origen cubano. Se estima que tres cuartas partes de los cubanos viven en el condado de Miami-Dade, en el Estado de Florida. El área de New York-New Jersey tiene desde hace muchos años la segunda gran concentración, con más de 150 mil, mientras que en California viven unos 80 mil. La edad promedio es de 40,7 años y poseen el más alto nivel de educación entre los hispanos, con 39% de poseedores de diploma universitario elemental, entre los nacidos en Estados Unidos, y un poder adquisitivo de más de 36 mil dólares anuales. De los dos millones 300 mil empresas hispanas que había en el país en 2007, las 255 mil propiedad de cubanos y cubano-estadounidenses tuvieron el mayor crecimiento, con 65%, en el período que va de 2002 a 2007.
Pero los cubanos han sido exitosos en todas las esferas de la vida de Estados Unidos. En política, desde 1989 Ileana Ross Lehtinen se convirtió en la primera mujer latina en llegar a la Cámara de Representante, a la cual se incorporaron posteriormente otros 3 legisladores. En el Senado hay dos cubano-americanos, aunque en total 3 han ocupado escaños. En la cultura, han transitado el camino de la fama personas inolvidables como Desi Arnaz en la televisión, en 1952, y lo siguieron grandes luminarias como Celia Cruz, así como prominentes intelectuales, entre ellos el Profesor Carmelo Mesa-Lago. No menos importantes son los obreros y trabajadores de servicios que con su duro esfuerzo han progresado en un país con oportunidades para todas las personas laboriosas y emprendedoras.
Sin embargo, los cubanos de acá poco conocemos sobre esa pujante comunidad cubana residente en Estados Unidos, debido al bloqueo de la información y la propaganda adversa impuestos por el régimen totalitario, así como a consecuencia del autoaislamiento establecido por los gobiernos norteamericanos durante 50 años. La Administración Obama ha desarrollado una inteligente política proactiva, acorde con la nueva situación existente en Cuba. Desde la campaña electoral, Obama gozó de gran simpatía y levantó grandes esperanzas en el pueblo de este lado del Estrecho de la Florida. Esos sentimientos se profundizaron debido al levantamiento de las prohibiciones al envío de remesas y los viajes, que han contribuido a mejorar las difíciles condiciones de vida de gran parte de los cubanos y al fomento de la iniciativa privada. Igualmente la presencia de académicos, religiosos, estudiante, y las actuaciones y las exposiciones de norteamericanos más allá de La Habana, así como los viajes de cubanos con iguales objetivos, incluso a Miami, han tenido un impacto muy positivo en el encuentro de nuestras sociedades.
Solamente mediante el intercambio de experiencias y opiniones se puede conocer mutuamente y estimular a los cubanos de esta ribera para lograr el libre despliegue de su trabajo y creatividad, a fin de volver a colocar Cuba democrática en los más altos niveles de progreso y desarrollo. Los cubanos, cubano-americanos y estadounidenses en un futuro no lejano podrán contribuir personalmente en este suelo, con respeto y armonía, para beneficio de todos.

Fuente: Cubanet

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